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lunes, 17 de octubre de 2022

LIBRO-CATÁLOGO

Fragmento de la página de créditos del libro-catálogo
  José Antonio Cáceres. La consciencia de ser. 
Badajoz, MEIAC 2019.

Los formatos híbridos, si bien violentan la rigidez de la publicación que permite organizar el contenido del que se hacen eco, tienen la ventaja de abrir posibilidades al permitir la inclusión de lo que hubiera estado fuera de lugar. Son formas que enriquecen la visión al abordar el objeto de estudio/exposición no sólo desde el ángulo de la impresión estética, sino que incluyen análisis desde diferentes ángulos en su desarrollo.

Cuando Antonio Franco me propuso presentar el proyecto de exposición de la obra de José Antonio Cáceres en el MEIAC, ni a mí se me pasó por la cabeza figurar como “comisaria” (palabro poco poético), y mucho menos que habría de abordar la elaboración de un estudio para la misma. Julián Rodríguez y Antonio Franco, ya fallecidos no pueden dar fe de lo que aquí sostengo. Pero Juan Luis Espada quizá recuerde aquella conversación. Me convenció el argumento: “la exposición pasa, el catálogo queda”. Quizá fue mi propia inexperiencia, o la formación fundamentalmente filológica, pero, sin ninguna duda, la complejidad y amplitud de la inédita obra de la que debía dar cuenta, la que me enredó -días y noches- en un estudio que fue tomando forma lejos del planteamiento de lo que constituiría un texto propio de un catálogo. El resultado no debió desagradar cuando lo que se decidió fue dar forma al libro para que acogiera el estudio como si fuera un catálogo. Y ahí, he de agradecer al equipo que lo hizo posible: Julián Rodríguez, Juan Luis Espada y todos los responsables del MEIAC que intervinieron.

Después, he podido ver con alborozo, que aquella “PUBLICACIÓN” como aparece en la página de créditos José Antonio Cáceres. La consciencia de ser, sin definición, porque todavía no existía, la alcanzó de manos sin duda de José Luis Bernal. Así se recoge en la publicación del MEIAC: Timoteo Pérez Rubio. Poeta-pintor en Brasil: soledad, amor y melancolía.

“Este libro-catálogo se ha editado con motivo de la Exposición homónima celebrada en el MEIAC de Badajoz, en octubre de 2021…”

Y reconoce su directora, Catalina Pulido, en el texto preliminar del mismo: 

“Para el MEIAC tiene un significado especial poder presentar este proyecto en el que se conjugan de forma impecable una sistemática investigación literaria y la revisión de obras pictóricas pertenecientes a un periodo vital de Timoteo Pérez Rubio marcado por el exilio”.

Ha sido la materia, el objeto expositivo, las características de la trayectoria creativa del artista lo que ha determinado el formato. No es lo mismo una exposición de obra plástica, exclusivamente, que una trayectoria creativa compleja, híbrida: la del poeta-pintor. Mermar una u otra faceta, dividiendo estudio literario, por un lado, exposición y estética de la obra plástica, por otro, hubiera amputado y distorsionado la visión de conjunto que se pretendía en la exposición. En el caso de José Antonio Cáceres, la poesía experimental fusionaba ambas: escritura y pintura. No había más remedio.

No voy a lamentarme de los malentendidos que la no existencia de denominación del formato de la publicación me ha acarreado: aclarar, en múltiples ocasiones, entre otros, que “La consciencia de ser” no es otra obra del poeta José Antonio Cáceres, como así parece deducirse de portada y lomo, sino el título que he dado a mi trabajo. Sin embargo, sí está claro en la hoja de créditos.

Por lo tanto, no tengo más remedio que reivindicar, porque ha sido mi trabajo desinteresado de largos años, no sólo el estudio preliminar extenso, sino la selección de imágenes en función del estudio que se presenta y de las claves que me parecen fundamentales a la hora de abordar la comprensión de la vasta producción poética, pictórica y experimental del poeta. También la búsqueda y contactos de los autores que añaden sus textos como homenaje al poeta, con el que cruzaron sus caminos en diferentes periodos. Y, sobre todo, la organización de la cronología y de la bibliografía hasta la fecha de la publicación. Incompleta, con toda seguridad. Para la bibliografía conté con la inestimable ayuda de Fernando Millán.

Supongo que la normativa universitaria y de publicaciones, que distingue entre catálogo, libro, artículo de revista, artículo de web, etc. no sabrá qué hacer con este nuevo artefacto a la hora de referenciarlo todavía. Esperemos que encuentre el modo para que vea respetado mi trabajo.

lunes, 7 de junio de 2021

El cuerpo de la letra


Museo Pérez Comendaro-Leroux


Quizás me despistó el título de la obra poética completa Autosugestión a la hora de entender el proceso de la generación de signos en las obras experimentales de José Antonio Cáceres. Vi rápidamente la estrecha relación que había entre la indagación de las formas de representación de lo real a través del dibujo, las tintas, las acuarelas, los óleos o los recortes de collages y los signos, las letras, las caligrafías inventadas. Ha sido mientras organizábamos las obras para la exposición 80 aniversario. José Antonio Cáceres en el Museo Pérez Comendador-Leroux a través dela pregunta de César Velasco Morillo, director del Museo, al autor:

– ¿Qué fue primero el signo o el dibujo?

cuando José Antonio Cáceres desvela una inversión en el proceso al responder:

– El signo, lo primero es el signo, luego surge el dibujo.

La respuesta me desconcierta. En la evolución del arte prehistórico, la abstracción es un paso posterior a la representación realista, salvo que esté equivocada. Verifico en el reverso de la serie de dibujos que exponemos la numeración que nos permite organizar temporalmente la secuencia y, en efecto, lo más antiguo en José Antonio Cáceres es la abstracción. Lo primero es el signo en el proceso creativo, como una iluminación (Signos I. Cuaderno italiano / Ancía. Pido la paz y la palabra). Luego, en la racionalización de la imagen creada, en la indagación de donde viene es cuando el autor llega a las variaciones de dibujos y pinturas. Como si en el proceso de representación y acotamiento de lo real lo primero fuera la imagen mental, y la plasmación plástica de esa imagen condujera después a lo real. Análogo al proceso que, según Noam Chomski, se produce en la estructuración del lenguaje en los niños. O en la concepción bíblica, primero fue el Verbo. 

La cita destacada del “Apéndice” por David Pavo Cuadrado en su reseña (1) sobre la primera obra experimental del autor Figura, publicada por la Universidad de Extremadura en 2020, viene a confirmar el proceder creativo de José Antonio Cáceres:

“una obra de arte es una obra de arte y no la realidad [...] se exterioriza solo en lo material [...] no existe más que el signo en el que significado y significante se estructuran [...] La obra de arte es aquella unidad indisoluble, aquella estructura que el artista ha creado y que nos transmite íntegramente”

(JA Cáceres, Figura, pp. 183-185).

Concepción de artista demiurgo, creador de universos. De ahí que su obra inédita “Unidad del mundo” permanezca inacabada por analogía con la creación divina y avance, como en el Génesis, del macrocosmos al microcosmos en su desarrollo.


(1) http://revistaindex.net/index.php/cav/article/view/394/378  Pavo Cuadrado, D. (2021). Cáceres, José Antonio. (2020). Figura. Edición, estudio y notas de Emilia Oliva. Texto de Fernando Millán. Reproducción facsimilar. Cáceres, España: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura (UEx). 209 páginas. ISBN: 978-84-9127-060-7. Index, Revista De Arte contemporáneo, (11), 207-219. https://doi.org/10.26807/cav.vi11.394.

domingo, 16 de diciembre de 2018

tildes, puntos y comas

Imagen de Elisabeth Slavkoff en Facebook

Los textos de Autosugestión, escritos en vinilos en las superficies de exposición del MEIAC dedicadas a la obra experimental Corriente alterna, han sido arrastrados por el deseo de libertad y vuelo imperante en la obra de José Antonio Cáceres, han sido contaminados signos y caracteres sin remedio. Envidiosos tildes, puntos y comas de la extrema libertad de los signos, su ausencia o fractura en las obras expuestas, se han puesto a boicotear el sitio convenido por las normas académicas y se han lanzado al vacío, planeando en el aire su desplazamiento. Y arrastrados por la "corriente" descendiente, han caído en "vuelo" decidido al suelo. Una y otra vez, se han rebelado contra el corsé y la ubicación estática en el texto. Inútil el trabajo de los operarios por sustituir los huecos y colocar nuevos signos en su sitio. La "corriente descendente" ha alcanzado incluso los párrafos no poéticos de la biografía y ha llegado incluso a trastocar la posición de algunas letras que, girando sobre sí mismas, han descubierto una posibilidad transformista insospechada. No sólo de la letra "p" transformada en "d" por su giro repentino haciendo el pino, sino de descubrimiento de palabras insospechadas. 

Este hecho, que me dejó un tanto enojada en la inauguración, no deja de darme vueltas en la cabeza. Si basta una ligera brisa provocada sin duda por las corrientes ascendentes, descendentes del aire en una sala de exposiciones, que no sucederá en medio de los torbellinos provocados por los desplazamientos apresurados de profesores o tumultuarios de los alumnos, sus carreras, sus juegos, sus atropellos. Quizá los problemas de escritura de los chicos en sus cuadernos, sus sin remedio textos ayunos de signos de puntuación y trastrueque de letras, sus exámenes fallidos se deban a un problema de rebelión de los propios signos, su deseo de libertad, sus ansias de vuelo.

Vuelo de José Antonio Cáceres