domingo, 7 de abril de 2024

Cuando ver no es lo mismo que mirar

 

 

No tenía ninguna imagen mental de Villamuriel de Campos. De los encuentros con Yolanda Pérez Herreras, alguna anécdota, sus vivencias y fiestas y, si no recuerdo mal, un enterramiento en un corral de gallinas de un montón de cuadernos de escritura personal como performance. Así que recibir Aproximaciones. Caminos y sendas de Villamuriel de Campos ha venido a concretar que ese pueblo perdido para mí en la amplia llanura de la meseta castellanoleonesa, tiene rostro. Tiene rostro siempre de Yolanda Pérez Herreras y hoy, visto, lo veo desde sus pasos y su mirada, y ha sido un viaje nocturno muy sugerente. A las hermosas fotografías que nos muestran la belleza de las sendas recorridas sistemáticamente del 30 de junio al 3 de septiembre de 2031, se añade la preparación previa de las incursiones (material fotográfico, información, consultas a los paisanos, etc.), los caminos recorridos, los pasos, minutos, kilómetros calorías, un poema de Pilar González España como obertura y códigos QR al final “contemplar el silencio” (que no he podido abrir, pero no soy ducha con ese artilugio).

Lo fascinante del recorrido es que, a la narración del momento del caminar, la preparación, las dificultades, tropiezos del trayecto y a las impresiones que provoca el paisaje o los recuerdos que evoca, se le van colando, en el ritmo de la escritura, un vocabulario extraordinario y unas reflexiones cuajadas de imágenes, metáforas certeras y de gran belleza.  El texto respira con la misma amplitud sin márgenes que los horizontes sin fin que nos muestran muchas de las fotografías. Todo es sencillo, cotidiano, diáfano, bañado por la luz y el fulgor de lo que ha penetrado piel adentro y se remansa antes de salir a la página en blanco. La mirada de quien se asoma al paisaje para verlo en toda su amplitud, con todas sus huellas. Una gozosa lectura que, en la noche, me ha llevado hasta esos caminos como si yo misma la acompañara, en el trayecto, sí,  también en las reflexiones con palabras que me asaltaron -de otro espacio, otro tiempo o de otra lengua- y se han quedado tintineando en la cabeza.

Cagalitas

Charambita

Molondros

Giganteas

Rebujo

Buchín

Guijos

Soledumbre

Majuelo

Cuévanos

Cardeñas

Sapada

Esguarneó

Esparajismos

No puedo sino acatar lo que con tan buen tino nos dice Yolanda Pérez Herreras en este su caminar por caminar:

“No existen los atajos en estos caminos y sendas, como no existen circunvalaciones en la búsqueda de los propósitos anhelados en el peregrinar de la vida: lo que está es lo que hay, sin zarandajas ni pamplinas. Transitar es un propósito en sí mismo, con las alforjas que nos han sido asignadas… y que nosotros mismos hemos ido cargando con más o menos tino.”


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